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A Working Man, Estados Unidos, 2025
Dirección: David Ayer
Guion: Sylvester Stallone, Chuck Dixon y David Ayer
Duración: 116 minutos
Intérpretes: Jason Statham, Michael Peña, David Harbour, Arianna Rivas, Isla Gie, Maximilian Osinski, Emmett Scanlan, Eve Mauro.
Estreno en salas.
Si alguien registrara como marca la palabra “implacable” se haría millonario cobrando regalías a todos los que, desde hace años, vienen usándola en los títulos locales de películas de acción. De hecho, Rescate implacable, que llegó a las salas locales protagonizada por Jason Statham, es la segunda que usa el bendito adjetivo en 2025. La anterior, retitulada directamente Implacable (Absolution), se estrenó hace dos meses y estaba protagonizada por Liam Neeson, que a esta altura es otro cliché de este subgénero de venganzas o justicia por mano propia.
Para completar la genealogía bastarda, en 2021 había sido el turno de Justicia implacable (Wrath of Man), de Guy Ritchie, también con Statham como estrella, mientras que el propio Neeson es la figura de Venganza implacable (Honest Thief, 2021) y de la trilogía Búsqueda implacable (Taken), creada por Luc Besson. La lista también incluye a Kevin Costner y Mente implacable (Criminal, 2016), en tanto que Sly Stallone plantaba la semilla, allá lejos y hace tiempo, con el remake de Get Carter (2000), estrenada por acá como El implacable. Curiosamente, el semental italiano es productor y guionista de Rescate implacable, última entrega de esta serie ad hoc.
La cosa es de manual: Levon Cade es capataz en una obra y mano derecha de su jefe, un latino bondadoso que tiene una empresa constructora. Cuando la joven y hermosa hija del patrón es secuestrada por traficantes de personas, Levon revela su pasado como soldado de elite y empujado por su vínculo con la víctima desempolva sus habilidades de combate para rescatarla.
De ahí en más no hay que pedirle originalidad al guión, que recurre a cuanta obviedad le queda a mano para completar la fórmula. Empezando por la mafia rusa, omnipresente en el cine de acción contemporáneo, siguiendo por esa ineficiencia rayana en la oligofrenia que manifiestan todos los involucrados con el mundo criminal o la glorificación de las armas, que llega a extremos patéticos. Y hasta una puesta en escena ridícula que opone una estética de clase obrera para los buenos y otra burdamente kitsch para los malos, no sea cosa que el espectador los vaya a confundir. A fin de cuentas, unos y otros no se comportan muy distinto.
Rescate implacable es, por lejos, de las propuestas más toscas dentro de este improbable multiverso de películas “implacables”. Basta ver esa luna gigante e inverosímil que el director David Ayer pone de fondo en cuanta escena puede y cuya ubicuidad se va volviendo involuntariamente cómica, como buena parte de las situaciones que la película acumula. Una mediocridad de la que no se salva ni Statham, en general convincente en papeles como este.
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Fuente: https://www.pagina12.com.ar/813897-rescate-implacable-el-multiverso-de-lo-obvio